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VIEJOS PULSOS Y NUEVOS CICLOS

EH Bildu viene subrayando desde hace tiempo lo que para el independentismo vasco de izquierdas no deja de ser sino una clara evidencia: el Estado Español y su Régimen están inmersos en una crisis estructural cuyo origen se encuentra en el diseño de una transición que los sectores franquistas pactaron con una parte de la oposición a finales de los años 70.

La Transición fue el pacto político entre los sectores que sostuvieron el franquismo con una parte de la oposición política al mismo. Lo que en palabras de Julio Anguita se resumiría en una frase: “No hubo Transición, hubo Transacción”

Hoy, aquel diseño político y jurídico está en una grave crisis estructural, agudizada por la crisis económico-financiera o la ofensiva catalana por la República. Hoy, el centro de toda la actividad política en el Estado, el centro de gravedad del debate político, se sumerge inexorablemente en las diferentes interpretaciones y salidas para dicha crisis estructural.

Solo hay que repasar la historia para saber que siempre ha existido una reacción “natural” de las élites oligárquicas españolas frente a las crisis estructurales del Régimen que se ha impuesto demasiadas veces a lo largo de la historia: la salida autoritaria y la represión como única receta no para la solución, sino para la contención, la cronificación y la búsqueda desesperada por ganar más tiempo.

Frente a esta inercia (que sostuvo durante 40 años la Dictadura Franquista), se forjó en el año 78 un pacto “gatopardista” que pretendía reformar el Régimen sin que se produjera una autentica ruptura con el franquismo.

La lógica política y la experiencia histórica nos llevaban a pensar que en una situación de crisis de Régimen como la actual el Gobierno resultante de las ultimas elecciones generales debería de constituirse mediante un pacto de estado entre aquellas fuerzas políticas que han sido sostén y aliento del modelo pactado en la Transición. La lógica invitaba a pensar que tanto el PSOE como el PP (después de la desaparición de Ciudadanos) colaborarían de algún modo y mediante una fórmula pactada en un modelo de gobernanza que hiciera frente al grave problema territorial del Estado y a la más que probable crisis económica próxima desde un pacto de Estado que reforzara el Régimen del que ambos partidos han sido pilar fundamental. 

Sin embargo, la constitución de un Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos ha abierto un paréntesis temporal que difícilmente era previsible en nuestros análisis. La lógica de Estado, lo queremos reiterar, invitaba a pensar en otras fórmulas, como la gran coalición o el pacto de estado entres la derecha y el PSOE (algo que ha sido reclamado desde la Conferencia Episcopal, pasando por la CEOE, la gran banca o algunos de los barones del PSOE).

Las razones por las que se ha constituido este Gobierno “contra” la lógica de Estado no son objeto de este análisis. Lo cierto y verdad es que se ha constituido y que EH Bildu ha favorecido su constitución.

Cualquiera que haya seguido en directo o en diferido las sesiones de investidura habrá podido ver y comprobar lo acertado de nuestros análisis en torno al Régimen, su crisis y el intento de frenarla mediante la contrarreforma.

Las sesiones de investidura han hecho visibles los diferentes bloques:

​- La contrarreforma (con su obsesiva defensa del Rey y su discurso del 3 de octubre). Habló con una sola voz desde las bancadas de VOX, PP o Ciudadanos. Su programa se formuló de manera muy explícita: 155, ilegalización de partidos independentistas, recortes de derechos a mujeres y trabajadores, misoginia, homofobía… En resumen, poner en marcha un modelo autoritario a la “turca”.

​- La “agenda democratizadora” que busca romper con el Régimen heredado del franquismo, con un programa de mínimos del  conjunto del soberanismo recogido en la Declaración de Llotja de Mar, que pivota sobre la defensa de la plurinacionalidad y la autodeterminación y la defensa de los intereses de pueblos y trabajadores del Estado.

– Y un espacio intermedio, plagado  de incógnitas, en el que se sitúan tanto PSOE como Podemos con un Gobierno de coalición, enfrentado a poderosos enemigos y adornado probablemente de los suficientes complejos y limitaciones como para no poder abordar, con paciencia y sin ansiedades pero con la audacia y la valentía que exige el momento histórico, un programa popular, antioligárquico y de carácter radicalmente democrático.

Desde mi punto de vista, tres son los grandes pulsos y debates que van a marcar el futuro de esta legislatura:

​- Un debate y un pulso político entre los límites constitucionales por un lado y la necesidad de aceptación del carácter plurinacional del Estado y el necesario reconocimiento del derecho a decidir de naciones como la vasca, la catalana o la galega, entre otras.

​- Un debate y un pulso político y social  entre quienes defendemos la reversión de todos los recortes sociales realizados al amparo de la crisis financiera y los sectores que tratarán de aumentarlos.

​- Un debate y un pulso político para cerrar un ciclo y consolidar la convivencia y la paz en nuestro país, lo cual exige una revisión en términos constructivos de la política penitenciaria y un acuerdo sobre una hoja de ruta que ponga fin definitivamente a las consecuencias del conflicto en nuestro pueblo.

​- Un pulso político entre quienes deseamos construir la convivencia en términos democráticos y quienes pretenden imponer un relato y una dinámica de humillación y venganza contra una parte sustancial de nuestro pueblo.

Habrá tres grandes propuestas en disputa: la contrarreforma, el espacio democratizador liderado por el soberanismo y el espacio articulado en torno al gobierno de coalición.

En esta situación, las tareas de EH Bildu se centraran en dos grandes ámbitos:

​- En el ámbito del Estado, hemos sido decisivos para que el Gobierno de coalición se pudiera constituir. Con esta actitud responsable solo hemos abierto una posibilidad o una ventana de oportunidad: hacer que este Gobierno se adentre en la senda democratizadora que proponemos y se aleje tanto de las tentaciones de virar hacia el pacto de estado como de las dinámicas cosméticas que no cambian estructuralmente el Régimen. Esa es la oportunidad que se ha abierto, no hemos hecho más que abrir una puerta. Ahora se trata de que una vez atravesada sea para transitar el camino de la democratización.

– Somos conscientes de que el Gobierno tiene límites estructurales que nos hacen mantener un prudente pero firme escepticismo tanto sobre su voluntad como sobre su capacidad y margen de maniobra para buscar soluciones democráticas a los problemas tanto sociales como nacionales que lastran al Régimen.

Nuestra tarea consistirá en hacer avanzar la agenda nacional y social vasca desde la propuesta, el trabajo institucional y la movilización de masas. La manifestación de ayer en favor de los presos, nuestra participación en la huelga del próximo 30 de Enero o nuestra propuesta de mínimos acordada con el soberanismo catalán son ejemplos de cómo entendemos el trabajo que debamos de realizar para condicionar el contexto político de manera favorable a los intereses del pueblo vasco.

EH Bildu seguirá manteniendo una dinámica de acuerdo y colaboración estratégica con el conjunto del soberanismo del Estado en este pulso abierto entre la democracia y la contrarreforma.

En lo que respecta a nuestro marco nacional EH Bildu:

Seguirá consolidando su agenda para el cambio social en el marco nacional vasco, desequilibrando la inevitable presencia del marco estatal  a favor de la consolidación del marco nacional vasco como el marco que garantiza los derechos y libertades de la ciudadanía vasca. Porque no lo olvidemos, en el Estado se ha abierto un paréntesis que no garantiza nuestros derechos de manera estable por cuanto que quedan al albur de una nueva mayoría electoral que impulsara la contrarreforma en cuanto tenga oportunidad. El proyecto de República Vasca es el único que garantiza la estabilidad de nuestros derechos y libertades.

EH Bildu seguirá constituyendo la alternativa que modernice este país, que conecte y haga frente a los nuevos retos que enfrentamos, que dote a nuestro pueblo de una nueva dinámica creadora que nos conecte definitivamente con las corrientes más innovadoras e igualitarias que recorren el planeta en términos, económicos, sociales, políticos y culturales.

EH Bildu seguirá defendiendo la necesidad de que la gobernanza de nuestro pueblo responda a los valores que mayoritariamente defiende nuestro pueblo: la gobernanza de este país tiene que ponerse, mediante ese esfuerzo creativo y un programa ambicioso de modernización ,al servicio de un proyecto que de cauce y forma a esa mayoría feminista, ecologista, soberanista e igualitarista que define el tejido social y comunitario de nuestro pueblo.

This entry was published on 2020/01/11 at 7:47 pm. It’s filed under Castellano and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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